Sentir un material con nuestras manos, moldearlo con nuestros dedos,  y dejar fluir es una experiencia muy particular. El permitirse acariciar o detallar una pieza tridimensional puede convertirse en el inicio de un encuentro con sigo mismo, en donde se pierde la noción del tiempo.

Por medio de la escultura conseguimos el cien por ciento de la comunicación, es decir, todo aquello que dicen y no dicen las personas que la realizan; para expresarlo de un modo conciso, diríamos que la escultura trabaja el “te digo sin decir”.

La terapia de arte es útil para niños, adolescentes, adultos y ancianos ya que permite que cada uno exprese en forma simbólica. Es una terapia que permite expresar temas difíciles como las ideas obsesivas en un ambiente seguro y protegido que le permite encontrar alternativas para lograr el cambio, porque al trabajar con imágenes personales se incrementa la autoconciencia, la creatividad y la imaginación.

Cada obra de arte es una autorreflexión que sirve como guía para lograr una transformación creativa en la vida de las personas.

A través del arte la persona se da cuenta de quién es, puede ver y tocar lo que antes no podía ni siquiera mencionar.